Toda organización tiene activos vitales para su adecuado funcionamiento, sin duda, el activo que toda organización está en el deber de conservar, salvaguardar y mantener es la información, ésta constituye un recurso vital  requerido en todas las áreas de la misma.

¿Qué es información? Es el conjunto de datos organizados, que se interrelacionan entre sí para comunicar algo.

La información es el motor de todo proceso, desde el inicio se requieren ciertos datos, esos datos se procesan y al final como resultado se obtiene un producto, que a su vez puede ser un bien o un servicio.

Hoy en día, el constante intercambio de información por diversos medios, físico y digital, requiere implementar un plan de seguridad en las organizaciones.  Pero las organizaciones son dirigidas por personas y cada persona tiene información confidencial ya sea en su vida personal, laboral, social o familiar.

Pues bien, es necesario identificar las principales fuentes de información dentro de una organización; mantener asegurada la infraestructura de la organización, sus equipos de cómputo, sus servidores, su telefonía, no es precisamente el principal motivo por el cual la organización debería implementar un sistema de gestión de seguridad de la información.

Las personas son la fuente de información más débil dentro de la organización.

Cada persona necesita evaluar la información sensible que transmite a otros, y los medios empleados para ello. Las redes sociales son la principal fuente de información confidencial de personas y organizaciones, las cuales no se percatan de las amenazas y riesgos a los que se exponen al publicarla.

Es muy importante que primero evaluemos la confidencialidad a nivel personal, empleando buenas prácticas de confidencialidad de la información, para luego aplicar dichas prácticas en las organizaciones y así mejorar no solo la seguridad de la organización, sino también la confianza de los clientes en dichas organizaciones.

Cada persona debe aportar a la seguridad de la información, en todos los ámbitos de su vida; personal, laboral, social y familiar. Cada vez se debe ser consciente de la masificación de los medios de comunicación, por ello, se requiere el aporte de todos para minimizar los riesgos y posibles ataques a la información por parte de personas malintencionadas que pueden causar graves daños en cualquier ámbito de la vida de una o muchas personas, incluso hasta países completos.

Tips de buenas prácticas para evitar la divulgación de información confidencial

  1. Controlar la información que se publica en las redes sociales
  2. No socializar con externos información que solo es de importancia para la organización en la cual laboramos.
  3. Socializar con familiares y amigos sobre la importancia de evitar exponer información confidencial.
  4. Estructurar la contestación de las llamadas, es importante saber con quién hablamos y tener precaución en lo que respondemos.
  5. Procurar que las contraseñas que empleamos para las cuentas de correo electrónico, redes sociales, tarjetas bancarias, equipos de cómputo etc. Tengan un alto grado de complejidad, incluir caracteres especiales, y cambiarlas con frecuencia.
  6. No revelar dichas contraseñas a extraños ni a ningún tipo de persona; éstas contraseñas son personales.
  7. Implementar bloqueo de los equipos móviles, ya sea por clave o patrón
  8. Realizar con frecuencia backups de la información en dispositivos móviles
  9. Tener precaución con las cuentas de correo electrónico, hacer caso omiso a mensajes malintencionados, asegurarse de que la fuente remitente del correo es verídica antes de responderlo.
  10. Garantizar la confidencialidad de la información del ambiente donde nos encontremos, dicha información, por ningún motivo, puede mezclarse con otra información y menos en ambientes distintos “Cada cosa en su lugar”.

Adriana del Pilar González
Security Consultant

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